El lóbulo parietal constituye aproximadamente el 20% de la corteza cerebral humana y se sitúa en una posición central para la integración de información sensorial. Se encuentra delimitado anteriormente por el surco central (cisura de Rolando), inferiormente por la cisura lateral (de Silvio) y posteriormente por el surco parieto-occipital.
1. Áreas Funcionales Principales
El lóbulo parietal se organiza en tres áreas funcionales críticas:
- Corteza Somatosensorial Primaria (SI): Ocupa el giro postcentral (áreas 3, 1 y 2 de Brodmann). Aquí se localiza el homúnculo sensitivo, una representación contralateral del cuerpo donde el tamaño de cada área depende de su sensibilidad y no de su volumen físico.
- Corteza Somatosensorial Secundaria (SII): Se extiende desde el opérculo parietal hacia la parte posterior de la ínsula y procesa estímulos dolorosos y el reconocimiento táctil.
- Áreas de Asociación Parietal: Incluyen el lobulillo parietal superior (áreas 5 y 7) y el lobulillo parietal inferior, conformado por los giros supramarginal (área 40) y angular (área 39).
2. Funciones en las que Interviene
- Procesamiento Somatosensorial: Percepción consciente del tacto fino, dolor, temperatura, presión, vibración y propiocepción.
- Integración Multimodal: Análisis de sensaciones para la estereognosia (reconocer objetos por el tacto) y la conciencia del propio cuerpo y su posición en el espacio (esquema corporal).
- Cognición y Lenguaje: En el hemisferio dominante, el giro angular es fundamental para la lectura, escritura y el cálculo matemático; lesiones aquí pueden provocar el síndrome de Gerstmann.
- Atención y Visión: El lobulillo parietal superior interviene en la atención visual y el control de los movimientos oculares sacádicos mediante conexiones con el campo ocular frontal y el colículo superior.
3. Aferencias (Entradas)
- Talámicas: Recibe la mayor parte de su información sensorial desde los núcleos ventral posterolateral (VPL) para el cuerpo y ventral posteromedial (VPM) para la cara.
- Corticales: Recibe señales de las áreas de asociación visual y auditiva, funcionando como una corteza de asociación multimodal que sintetiza estas señales para la coordinación espacial.
4. Eferencias (Salidas)
- Hacia la Corteza Motora: Envía proyecciones a la corteza motora primaria y premotora, contribuyendo hasta en un 40% a las fibras de los tractos corticoespinal y corticobulbar para guiar los movimientos mediante estímulos sensoriales.
- Hacia la Corteza Prefrontal: Mantiene una comunicación recíproca intensa con la región prefrontal para las funciones ejecutivas y la toma de decisiones basada en la realidad externa.
- Subcorticales: Se proyecta al estriado (ganglios basales), al colículo superior y, a través de fibras corticopónticas, hacia el cerebelo para coordinar la fuerza y el ritmo de los movimientos.
5. Modulación por Neurotransmisores
El procesamiento en el lóbulo parietal es dinámico y se ajusta mediante sistemas químicos difusos:
- Glutamato y GABA: El glutamato es el neurotransmisor excitatorio principal de sus neuronas piramidales, mientras que el GABA media la inhibición necesaria para filtrar distracciones y agudizar la resolución sensorial.
- Noradrenalina: Proviene del locus ceruleus y es vital para modular la atención y la vigilancia en las redes parietales posteriores.
- Acetilcolina: Se origina en el núcleo basal de Meynert; regula la excitabilidad de la corteza y es clave para el aprendizaje y la memoria asociativa en esta zona.
- Dopamina: Interviene en la red atencional ejecutiva, particularmente en la comunicación entre el parietal y el giro cingulado anterior.
Fases de la percepción:
Detección/Exposición
• Atención/Organización
• Interpretación


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